Sol con moderación

Siempre he sido una fanática del sol y todavía me acuerdo de la época del colegio en que nos poníamos jugo de zanahoria en la cara para quemarnos más y aprovechábamos hasta el último minuto del recreo para sentarnos con los calcetines abajo y las mangas de la blusa arriba para lograr el tono ‘ideal’.
Pero sin duda que la cosa ha cambiado y actualmente me parece una verdadera tontería e inconciencia ponerse al sol sin un buen factor solar y anteojos, sobretodo teniendo a la mano una enorme cantidad de productos autobroncentes que te pueden dejar de lo más bronceada y conociendo la enorme cantidad de casos de cáncer a la piel que hay en nuestro país.
Obvio que no hay nada más agradable que tenderse en la playita guata al sol, pero todo en justa medida, total el bronceado se va igual, pero las manchas y los melanomas quedan para siempre.


Taconeras










Con respecto a como nos “quemábamos” en nuestra adolescencia, debo acotar el aceite de comer mezclado con emulsionado, te lo aplicabas en todo el cuerpo y luego…al agüita!, y como te quedaban gotitas, éstas mismas servían de lupa.
Obivamente, ahora no lo haría; ya que nuestra piel no se regenerará con tanta facilidad como antaño; además, tengo la absoluta intención de comprar la nueva crema autobronceante de Nivea, que tan bien recomendada viene en la edición de Octubre de Cosmopolitan.
Saludos