Cuneta v/s tienda

Hace algunos años me dio por ir a Patronato y en alguna de aquellas incursiones, hice caso del llamado encubierto de un tipo que me ofrecía unos anteojos Chanel legítimos, según él (ojo, siempre te dicen que son legítimos). Los miré, tenían el logo, hasta tenían un papelito que los acreditaba como producto de la comunidad europea. El asunto es que caí redonda y le pasé las 20 lucas que me cobraba. Pucha los lentes lindos, grandes, bellos. Sin embargo, la alegría no me duró mucho porque al poco andar los logos se empezaron a borrar, lo mismo que otras marcas que me habían dado (según yo) las pistas de que estaba frente a unos anteojos legítimos.
La verdad es que los anteojos y otras mercancías que venden en la calle son una tentación con T mayúscula. Y es que tienes frente a ti todos esos diseños que en las tiendas a veces no son para todos los bolsillos. ¿Quién no ha comprado agachada en la cuneta? porque además de barato, con los años se convirtió en un acto cool y fuera del sistema, lo que le daba un saborcillo especial. Y lees y lees en las revistas que esos anteojos te harán tira los ojos, pero una, sorda (al igual como lo hizo en su tiempo con el sol) y sigue con los cuneta en la cara. Pensé que eran cuentos hasta que me di cuenta de que cada vez que usaba los chanel made in patronato, me dolían ene los ojos. El verano se terminó y yo segúi con los ojos rojos y con la sensación de arenilla. Pensé que tenía conjuntivitis y obvio, me eché gotitas, pero nada. Hasta que decidí hacer las cosas como la gente y fui al oftalmólogo. Diagnóstico: daño en la córnea. Si bien, el dolor ya pasó, ahora tengo que usar lágrimas artificiales para siempre.
Sí, los anteojos en las tiendas son mucho más caros, pero a veces hay rebajas y las tres cuotas precio contado, y claro, tal vez aquellos Chanel soñados nunca lleguen a tus manos, pero por lo menos con el modelo que elijas te aseguras un buen futuro para tus ojos.


Taconeras










